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En el universo del cine de terror, pocas películas han logrado combinar de manera tan magistral los elementos de horror y comedia como El caserón de las sombras (The Old Dark House), dirigida por el renombrado director James Whale en 1932. En Puñalada.com, exploraremos esta obra del cine clásico y descubriremos por qué sigue siendo relevante y escalofriante después de tantos años.

James Whale: un maestro del terror

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Para comprender plenamente la importancia de El caserón de las sombras, es esencial conocer al director detrás de la cámara: James Whale. Whale es conocido por haber dirigido algunas de las películas más icónicas del cine de terror y ciencia ficción, incluyendo Frankenstein (1931), La novia de Frankenstein (1935) y El hombre invisible (1933). Si bien Whale también incursionó en otros géneros, su legado está firmemente ligado al terror y la fantasía.

Después del éxito de Frankenstein, Whale decidió aventurarse en un territorio cinematográfico más arriesgado al combinar el terror y la comedia en El caserón de las sombras. Los productores le ofrecieron total libertad creativa, lo que resultó en una película que desafió las convenciones de su tiempo y se convirtió en una obra maestra intemporal.

Sinopsis de El Caserón de las Sombras

La historia de la película se desarrolla en una noche tormentosa cuando un grupo de viajeros se refugia en un misterioso caserón antiguo debido a una tormenta que parece sacada de pesadillas. A medida que los personajes se adentran en la casa, descubren que los habitantes del lugar no son nada convencionales y que la casa en sí misma es un enigma. Esta premisa, aunque familiar en el género del terror y las casas embrujadas, toma un giro inesperado gracias a la dirección audaz de Whale.

Personajes y reparto de El Caserón de las Sombras

El caserón de las sombras cuenta con un elenco que contribuye al impacto de la película. Charles Laughton, en su debut en el cine estadounidense, interpreta a un millonario excéntrico que añade una dimensión cómica al relato. Raymond Massey y Melvyn Douglas también se destacan en sus papeles, y la química entre Douglas y Lilian Bond, quien interpreta a una bailarina, añade un toque de romance a la historia.

Sin embargo, es Boris Karloff quien roba el espectáculo en su papel como el mayordomo mudo y desfigurado. Aunque es conocido por su icónica interpretación de la criatura en Frankenstein, en El caserón de las sombras, Karloff demuestra su versatilidad al retratar a un personaje aterrador y acosador. Su entrada en escena es memorable y establece el tono para la locura que se desencadenará en la casa.

Pero no es solo Karloff quien inquieta al público. La verdadera esencia del terror reside en la peculiar familia Femm, interpretada por Ernest Thesinger y Eva Moore. Su relación morbosa y sus comportamientos extraños generan una sensación de inquietud constante. Sin embargo, el punto culminante es la actuación de Elspeth Dudgeon, quien bajo el seudónimo de John Dudgeon, da vida a un anciano peligroso de más de cien años. Su transformación magistral, en una época en la que los efectos de maquillaje no eran tan avanzados como hoy, es impresionante. Su papel como Sir Roderick Femm representa la personificación de los miedos más profundos y la locura desatada, dejando una huella imborrable en la mente de los espectadores.

La casa como personaje

Uno de los elementos más destacados de El caserón de las sombras es la casa en sí. La dirección artística de Charles D. Hall juega un papel fundamental al convertir la casa en un personaje enigmático y sombrío. Los oscuros pasillos, las ventanas que se abren de golpe y las escaleras que conducen a habitaciones sorprendentes reflejan la mente retorcida de sus habitantes. La casa se convierte en una metáfora de la demencia y sus consecuencias ilógicas.

James Whale utiliza audaces decisiones de puesta en escena que se alejan de la teatralidad de la época. La simetría en la composición de los encuadres para los personajes cuerdos contrasta con la descomposición visual de los personajes enloquecidos.

Hay dos momentos que destacan. Uno de ellos es la escena en la que filma a Eva Moore a través de su reflejo distorsionado en un espejo, como un reflejo de su propia locura. Del mismo modo, también destacan los travellings en paralelo que siguen a Elspeth Dudgeon, que resultan tan inquietantes como el personaje mismo.

Críticas de El caserón de las sombras

Estas son algunas de las críticas de El caserón de las sombras (1932):

«Tiene todos los elementos del terror y los thrillers de explotación (…) Gloria Stuart hace un interpretación excelente.»

Variety

«Un entretenimiento extremadamente creíble que, desarrollándose con un ritmo inteligente, se aplaude a sí misma con gritos, ruidos y golpes.»

The New York Times

«Si bien parodia las convenciones del terror gótico, funciona igual de bien como película de terror, gracias en parte a la sensibilidad visual de Whale, que enfatiza texturas y superficies extrañas.»

AV Club

«Se posiciona como una de las grandes películas de miedo. (…) No hay un monstruo perfecto en ‘House’, pero hay una casa encantada perfecta.»

Village Voice

«Una mezcla magistral de humor macabro y suspense fascinante y efectivo. (…) Lo más destacable es la manera en que Whale parodia las convenciones del género de terror mientras las va creando.»

Time Out

Resumen

El caserón de las sombras (1932) es un testimonio del genio creativo de James Whale y su habilidad para desafiar las convenciones cinematográficas de su época. Esta película sigue siendo una obra maestra intemporal que combina de manera magistral el terror y la comedia, creando una experiencia cinematográfica inolvidable.

Su elenco excepcional, su dirección artística y su enfoque innovador en la narración la convierten en un hito en la historia del cine de terror. A pesar de haber pasado más de siete décadas desde su realización, El caserón de las sombras sigue poniendo los pelos de punta y merece ser redescubierto por las generaciones actuales. Este clásico perdido en el tiempo ha sido rescatado para el deleite de los amantes del cine de terror, gracias al trabajo de Curtis Harrington, quien lo encontró en los años 60 y lo devolvió a la luz cuando el remake de William Castle se estrenó.

El caserón de las sombras es una película desquiciante, hermosa, aterradora, cómicamente sutil y completamente inolvidable. Es un ejemplo de cómo el cine puede desafiar las convenciones y crear algo único y duradero. La casa en la que se desarrolla la historia no es solo un escenario sino un personaje en sí mismo. Del mismo modo, los actores entregan actuaciones inolvidables que continúan resonando en la mente del público. Esta película es un tesoro del cine clásico de terror que merece ser apreciado y recordado por las generaciones venideras.