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En el mundo del cine de terror y ciencia ficción, hay películas que destacan como verdaderos hitos en el género. El hombre invisible (The Invisible Man), dirigida por James Whale en 1933, es una de esas películas que ha dejado una huella imborrable en la historia del cine. Basada en la novela homónima de H. G. Wells, esta película se convirtió en un referente del cine de invisibilidad y ha influido en numerosas producciones posteriores. En Puñalada.com, exploraremos esta obra y descubriremos por qué sigue siendo relevante y fascinante después de tantos años.

Resumen de El hombre invisible (1933)

La historia de El hombre invisible se desarrolla en torno a Jack Griffin (interpretado por Claude Rains), un científico cuyo rostro está cubierto por vendajes, que llega a la aldea de Iping en busca de un lugar donde refugiarse. Desde el principio, Griffin muestra un comportamiento extraño y se instala en una posada con la única condición de que lo dejen solo y sin interrupciones.

Mientras tanto, en la ciudad de Griffin, su novia Flora (interpretada por Gloria Stuart) está preocupada por su paradero. Griffin había estado trabajando en un experimento secreto antes de su desaparición, pero nunca reveló cuándo volvería. La incertidumbre crece, y el padre de Flora, el Dr. Cranley (Henry Travers), intenta calmarla. Sin embargo, Arthur Kemp (William Harrigan), compañero de Griffin, sugiere que la ausencia del científico indica que Flora no le importaba lo suficiente.

A medida que pasan los días, Griffin continúa encerrado en la habitación de la posada, inmerso en sus experimentos químicos. Los dueños de la posada intentan echarlo por falta de pago, pero Griffin reacciona violentamente y golpea al dueño. Cuando llega la policía, Griffin se quita los vendajes de la cabeza, revelando que es invisible, lo que provoca el pánico entre las personas presentes. Griffin logra escapar sin ser visto, ya que se despoja de su ropa y se esconde.

Después de su escape, el Dr. Cranley y Kemp investigan el laboratorio de Griffin en busca de pistas sobre su paradero. Allí encuentran una lista de sustancias químicas, incluyendo una llamada «monocaína», que despierta su interés. El Dr. Cranley explica que esta sustancia es extraña y que, cuando se probó en un perro, lo volvió blanco y le causó rabia. Esa noche, Griffin visita a Kemp y le revela su condición de invisible. Le propone aprovechar su situación para cometer crímenes y sembrar el terror, amenazándolo con matarlo si se niega.

Griffin lleva a Kemp a la posada en Iping para recuperar sus libros y anotaciones. En el proceso, aterroriza a las personas en la posada y mata a un policía. Las noticias del asesinato llegan a las autoridades, que inician una intensa búsqueda del hombre invisible. Mientras tanto, Kemp contacta al Dr. Cranley y le cuenta la situación. El padre de Flora y la joven acuden en ayuda de Kemp, pero la sed de poder de Griffin lo lleva a rechazar su ayuda y a amenazar con matar a Kemp.

Griffin comienza a sembrar el terror en la población, cometiendo asesinatos y causando accidentes. En una escalada de violencia, empuja el automóvil de Kemp por un barranco, matándolo. La película llega a su punto culminante cuando Griffin es atrapado en un granero por la policía. Aprovechando una nevada, la policía puede seguir sus huellas y finalmente dispararle. Griffin es llevado al hospital, donde muere acompañado de Flora. Justo después de su muerte, vuelve a ser visible.

Personajes y reparto de El hombre invisible (1933)

El éxito de El hombre invisible no solo se debe a su intrigante trama, sino también a su elenco. Claude Rains, en su primer papel protagónico, brilla como Jack Griffin, el científico convertido en invisible. Su actuación es fundamental para transmitir la angustia y la locura del personaje. Gloria Stuart, en el papel de Flora, aporta una emotividad que contrasta con la frialdad de Griffin.

Henry Travers como el Dr. Cranley y William Harrigan como Arthur Kemp también entregan actuaciones sólidas que complementan la historia. La película se beneficia enormemente de un reparto talentoso que contribuye a la credibilidad de la trama y a la empatía del público hacia los personajes.

Producción y efectos visuales

La producción de El hombre invisible estuvo marcada por cambios en la dirección y la elección del elenco. Inicialmente, el director designado fue Cyril Gardner, pero fue reemplazado por James Whale, quien dejó su huella en la película. La elección del actor principal pasó por varias opciones, incluyendo a Boris Karloff, antes de que Claude Rains fuera finalmente seleccionado para el papel de Griffin. Este papel catapultó a Rains a la fama y estableció su carrera en Hollywood.

Uno de los aspectos más destacados de la película son los efectos especiales utilizados para representar la invisibilidad de Griffin. El supervisor de efectos especiales, John P. Fulton, empleó una variedad de técnicas innovadoras para lograr este efecto. Estas incluyeron el uso de stop motion, doble exposición y cables para lograr la apariencia invisible de Griffin. Además, se vistió a Claude Rains con terciopelo negro bajo los vendajes y la ropa y se filmó frente a un fondo negro, luego se combinaron estas tomas con las de otros actores y escenografía. La escena final, donde Griffin se vuelve visible gradualmente, fue un logro técnico impresionante para su época.

Críticas de El Hombre invisible

El hombre invisible recibió elogios de la crítica cinematográfica y sigue siendo una película influyente en la historia del cine. La actuación de Claude Rains fue especialmente elogiada, junto con los efectos especiales y el toque de humor de la película. H. G. Wells, autor de la novela en la que se basa la película, expresó su satisfacción con la adaptación, aunque señaló un cambio en la personalidad del protagonista.

Estas son algunas de las críticas de El Hombre invisible (1933):

«Otro clásico del terror de la Universal de los años treinta (…) sigue siendo reconocida como una película que hizo época en su género y como la mejor versión de la gran novela»

Diario El Mundo

«La magia fotográfica abunda en la producción (…) La historia funciona tan bien en la pantalla que uno se pregunta por qué Hollywood no grabó la película antes.»

The New York Times

«Si consideras que ‘Frankenstein‘ es una película de terror y ‘King Kong’ de fantasía, ‘The Invisible Man’ es la primera gran película norteamericana de ciencia ficción»

Empire

«Es una curiosidad, un drama interesante pero monótono de 71 minutos»

Common Sense Media

«Una interesante adaptación de la novela de HG Wells (…) Rains, con su voz clara y sus modulaciones delicadas, tuvo suerte: le convirtió en una estrella»

Time Out

Importancia cultural

En 2008, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos seleccionó El hombre invisible junto con otras películas para su inclusión en el National Film Registry, reconociéndola como cultural, histórica y estéticamente significativa. Esto resalta la importancia duradera de la película en la cultura cinematográfica.

Además de su impacto en la industria cinematográfica, El hombre invisible inspiró una serie de secuelas y adaptaciones cinematográficas basadas en la historia de H. G. Wells. Estas incluyen The Invisible Man Returns (1940), The Invisible Woman (1940), Invisible Agent (1942), The Invisible Man’s Revenge (1944) y Abbott and Costello Meet the Invisible Man (1951). La historia del hombre invisible sigue siendo un tema recurrente en la cultura popular, habiendo otras películas contemporáneas que exploran argumentos parecidos como El hombre invisible (2020) de Leigh Whannell, lo que demuestra su perdurable atractivo.

Resumen

El hombre invisible (1933) dirigida por James Whale es una película que ha resistido la prueba del tiempo y continúa siendo una joya del cine de ciencia ficción. Su intrigante trama, actuaciones destacadas, efectos especiales innovadores y su influencia duradera en la cultura cinematográfica la convierten en un clásico indiscutible. A lo largo de los años, ha inspirado a generaciones de cineastas y sigue siendo una referencia en el género de la invisibilidad.