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Si hablamos de la historia de las películas de terror, un nombre brilla con intensidad propia entre los diferentes directores: James Whale. Nacido el 22 de julio de 1889 en Dudley, Inglaterra, este director de cine inglés dejó huella dentro de la propia industria cinematográfica, especialmente en el género de terror. En Puñalada.com queremos sumergirnos en la vida y carrera de James Whale, desde sus humildes comienzos hasta importancia dentro del Séptimo arte.

Películas de terror de James Whale

Como ves, hablar del cine de James Whale es sumergirnos en algunas de las películas de terror clásicas más memorables la historia, adentrándonos no solo en la categoría de las películas de monstruos sino también en el cine de casas embrujadas.

Biografía de James Whale

James Whale era el sexto de siete hijos en una familia modesta. Su padre era herrero y su madre enfermera. Aunque su padre inicialmente no creía que James fuera lo suficientemente fuerte para trabajar en la industria metalúrgica local, Whale encontró su vocación de una manera inusual. Ganaba dinero extra haciendo dibujos de lengua de signos para personas sordas, lo que le permitió pagar sus clases nocturnas en la Escuela de Artes y Oficios de Dudley.

Su vida dio un giro drástico en octubre de 1915, cuando se alistó en la Armada británica antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Whale ascendió a Teniente Segundo y, aunque fue capturado como prisionero de guerra en agosto de 1917, continuó desarrollando su pasión por el dibujo y descubrió su talento para la producción teatral mientras estaba en prisión.

Inicios en el teatro

Tras el armisticio, Whale se estableció en Birmingham y comenzó su carrera en el mundo del teatro. En 1928, se le ofreció la oportunidad de dirigir la obra Journey’s End protagonizada por un joven e desconocido Laurence Olivier. El éxito de la obra lo llevó al West End y, finalmente, a Hollywood en 1930, donde debutó como director de cine.

James Whale en Hollywood

En Hollywood, James Whale conoció al productor David Lewis, con quien mantuvo una relación afectiva abiertamente homosexual. Whale adquirió rápidamente el conocimiento técnico necesario para dirigir películas y se destacó en el género de terror. Su película Frankenstein (1931) se convirtió en un clásico instantáneo, y fue el primer director en mover la cámara durante la filmación, innovando en la cinematografía.

Whale también dirigió El caserón de las sombras (1932), El hombre invisible (1933), otra obra maestra del terror, y la icónica secuela La novia de Frankenstein (1935). Trabajó con actores influyentes de la época, como Gloria Stuart, Colin Clive, Elsa Lanchester, Boris Karloff y Claude Rains.

Más allá del terror

Aunque es más conocido por sus películas de terror, James Whale también incursionó en otros géneros cinematográficos. Dirigió películas como Waterloo Bridge (1931) y Show Boat (1936). También incursionó en el cine bélico con The Road Back (1937) y The Great Garrick (1937).

Últimos años

Tristemente, los últimos años de James Whale estuvieron marcados por la pérdida de sus capacidades cerebrales debido a un ataque cerebrovascular y una profunda depresión. En mayo de 1957, a los 67 años, se suicidó ahogándose en la piscina de su mansión. Su nota de suicidio revelaba su lucha con el dolor y sus viejos recuerdos, pero también afirmaba que su vida había sido maravillosa.

La muerte de James Whale

El misterio que rodea la muerte de James Whale sigue intrigando a los amantes del cine y la crónica negra. La historia de su fallecimiento en la lujosa mansión de la calle Amalfi Drive en Los Ángeles el 29 de mayo de 1957 es tan enigmática como las películas de terror que él solía dirigir.

La extrañeza comenzó cuando su cuerpo fue encontrado flotando en la piscina, un hecho que sorprendió a todos, ya que se sabía que Whale tenía un miedo patológico al agua y evitaba acercarse a ella. Además, presentaba un misterioso golpe en la frente, aunque no había objetos contundentes ni señales de violencia en el lugar. La Policía se encontró sin pistas y sin pruebas que pudieran arrojar luz sobre el caso.

En 1937, en pleno auge del nazismo en Estados Unidos, Whale rodó «The Road Back», una película anti nazi que provocó la ira del régimen alemán. Amenazas del cónsul alemán llevaron a los productores a realizar 21 cortes en la película y añadir escenas nuevas para convertirla en una comedia, en un intento de aplacar a los nazis y proteger sus intereses económicos.

El fracaso de esta película marcó el declive de la carrera de Whale. El cineasta se retiró del cine y se sumió en una vida de excesos, centrada en fiestas llenas de jóvenes, alcohol y drogas. Dos ataques al corazón y un derrame cerebral lo obligaron a renunciar a sus extravagancias. También a recluirse en su mansión de Los Ángeles, donde solo recibía la visita de su ex pareja, David Lewis.

¿Suicidio o asesinato?

Fue Lewis quien, treinta años después de la muerte de Whale, reveló la existencia de una nota de suicidio que encontró junto a la piscina el día del fallecimiento. Había mantenido este secreto para proteger la imagen de Whale y evitar el estigma del suicidio. Aunque la nota confirmaba que James Whale se había quitado la vida, su peculiar método de lanzarse de cabeza a la piscina menos profunda añadió un toque de misterio adicional.

Así, la vida y la muerte de James Whale siguen siendo objeto de especulación y misterio, pero su legado en el cine perdura, y sus películas continúan siendo disfrutadas por generaciones posteriores. Un hombre adelantado a su tiempo en muchos aspectos, cuyo impacto en la industria del cine y en la sociedad trasciende los enigmas que rodearon su muerte.

Legado

El legado de James Whale perdura en la historia del cine. Su influencia en el género de terror y su apertura sobre su orientación sexual en una época menos tolerante son recordados en la novela Father of Frankenstein y la película Gods and Monsters (1998), protagonizada por Ian McKellen. Además, una estatua conmemorativa fue erigida en su ciudad natal de Dudley en 2002.

Como ves, James Whale fue un visionario director de cine que dejó huella en la industria cinematográfica, especialmente en el género de terror. Su vida y obra continúan inspirando a cineastas y amantes del cine en todo el mundo.